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turismo > tour virtual > Catedral santa maria del fiore (primer itinerario)

 

Catedral santa maria del fiore

Concebida por Arnolfo de Cambio y empezada por él mismo en 1296 sobre la antigua iglesia de Santa Reparata. Fallecido Arnolfo (1302), la continuó Giotto hasta su muerte, en 1337. Más tarde, en 1357, Francisco Talenti y Juan de Lapo Ghini trabajaron en ella ampliando el proyecto de Arnolfo. En 1412, el nombre de Santa María del Fiore (de la flor) que alude al lirio de Florencia, sustituyó el de Santa Reparata. Eugenio IV la consagró en 1436, una vez cerrada la cúpula de Brunelleschi.
Fachada de Emilio de Fabris (1881-88), fría imitación del gótico de Florencia, inspirada en las fachadas laterales. Las puertas de bronce con Escenas de la vida de la Virgen son: la de la izquierda y la central, de Passaglia (1897-1903), la de la derecha, de Cassioli (1899).

Interior. Planta de cruz latina con tres naves (longitud: 153 m.; anchura de la nave: 38 m.; anchura del transepto: 90 m.). Por su tamaño es la tercera iglesia del mundo después de la de S. Pedro, en Roma y la de S. Pablo, en Londres. La primera impresión de austeridad, de desnuda sencillez, se convierte luego en asombro ante sus proporciones contenidas, a medida del hombre, en relación a las catedrales nórdicas. El balcón corrido — que pasa por encima de las amplias arcadas y sigue bajo la cúpula a lo largo del perímetro del transepto — frena la verticalidad de las bóvedas. La cúpula se asienta en la sólida base que le ofrece el crucero, rodeado de múltiples capillas radiales abiertas en los tres ábsides que, a modo de trébol, forman los brazos cortos. Las sencillas y sólidas pilastras son las que más nos hacen sentir la sensación de amplio espacio, ese espacio tan bien ceñido por la arquitectura de este ejemplo magnífico de gótico italianizado. La luz penetra por el gran ojo de la nave central y por las finas ventanas de las laterales.

Limitándonos a las obras más importantes, recordamos, en la fachada interior: Vidriera policroma, según diseño de Ghiberti; Profetas, de Pablo Uccello, en la esfera del reloj. En la nave derecha, busto de Brunelleschi, de su discípulo Buggiano; de Nanni de Banco, Capilla de madera con estatua de profeta (1408); busto de Giotto, de Benedicto de Maiano.

Recientemente se han sacado a la luz los restos de la precedente iglesia de Santa Reparata, de la que se han hallado las paredes del perímetro, algunos frescos, restos de decoración mural en ladrillo y de columnitas así como losas sepulcrales de principios del s. XIV. Uno de los hallazgos más importantes debido a estas excavaciones ha sido la tumba de Felipe Brunelleschi, descubierta el 1° de Julio de 1972. Los trabajos de excavación continúan esperando localizar la tumba de Giotto.
Continuando por la nave derecha, vemos en la hornacina, junto a la segunda puerta lateral, el busto del filósofo Marsilio Ficino (m. 1499), de Andrés Ferrucci. Bajo la cúpula, el Coro marmóreo de planta octogonal, con bajorrelieves de Apóstoles y Profetas, obra maestra de Bandinelli y sus colaboradores (1555). En lo alto, el abrazo del Crucifijo, hermosa talla de Benedicto de Maiano. Sobre los vigorosos brazos del crucero, asentada en sus macizos pilares, se yergue elegante y majestuosa la Cúpula de Brunelleschi (114 m. de altura), la primera después de la antigüedad, que inspiró la de Roma y la de S. Pablo de Londres. El genial artista, después de haber estudiado los monumentos de Roma, entre ellos el Pantheón, realizó esta espléndida cúpula con espíritu nuevo pero conservando la verticalidad gótica que Arnolfo deseaba, sin duda, para ella, cuando hizo el proyecto en el s. XIII. Brunelleschi no usó los tradicionales andamios; subió el material hasta lo alto por medio de máquinas de su invención y llevó a cabo la doble cúpula octogonal a gajos, con hueco intermedio sostenido por un recíproco juego de empujes, el soberbio «Cupolone» se eleva hacia lo alto, suspendido entre el cielo y la tierra. Su decoración se había proyectado en mosaico pero Vasari y Zuccari alteraron este plan con el pomposo y amanerado fresco del Juicio final (1572-79). Las estupendas vidrieras del tambor son de cartones de Donatello, Pablo Uccello, Ghiberti y Andrés del Castagno. En las hornacinas de los brazos en derredor del inmenso coro, figuras de Apóstoles debidas a escultores del s. XV, entre las que destaca Santiago el Mayor, de Jacobo Sansovino. A la derecha del coro se abre la puerta de la Sacristía Vieja. En el tímpano que la remata, Ascensión, terracota vidriada de Lucas de la Robbia (alr. 1450). En el ábside central, al fondo, se halla bajo el altar el famoso Relicario en bronce de Ghiberti (1442), que suele estar cubierto; relata el milagro de San Zenobia resucitando a un niño ante la madre y otras personas. Sobre el altar, la Ultima cena, de Balducci (s. XVI). El magnífico conjunto arquitectónico de la Iglesia resulta admirable contemplado desde este lugar. Regresando, queda a nuestra derecha la puerta de bronce de la Sacristía Nueva, de Lucas de la Robbia, cuyos paneles representan: La Virgen con el Niño, Evangelistas y Doctores de la Iglesia. En la cabecita calva de la parte inferior el artista nos ha dejado su autorretrato. La bella Resurrección de terracota vidriada, en el tímpano, es también de Lucas de la Robbia.

Interior de la Sacristía. Encierra armarios decorados de guirnaldas debidas en gran parte a los hermanos Maiano. Los dos lavabos de mármol son obra de Buggiano (1440); en el de la derecha, delicada cabecita de Ángel, atribuida a Mino de Fiésole. Ésta es la Sacristía donde se refugió Lorenzo el Magnífico huyendo de la conjura de los Pazzi mientras su hermano Julián moría apuñalado (Pascua de 1478).

Saliendo de la Sacristía, a la derecha, Piedad que Miguel Ángel esculpió en 1550 para su tumba; la obra, inacabada, subyuga con su honda congoja. La figura de ]osé de Arimatea, que sostiene a Cristo, es el autorretrato de Miguel Ángel. Se cuenta que el artista, descorazonado, deshizo el grupo; su alumno Calagni lo recompuso terminando además la figura de Magdalena.
En el suelo, hacia el centro de este ábside, puede verse el gnomon, antiguo instrumento para medir la altura del sol. Es un disco metálico que Toscanelli colocó aquí en 1450 para determinar el centro de gravedad de la cúpula durante el solsticio de verano. Adentrándonos bajo la nave izquierda encontramos, pasada la puerta lateral, la subida a la Cúpula. Razones estéticas impiden la instalación de un ascensor; aun así, aconsejamos la subida por la pintoresca escalera de caracol para poder admirar desde arriba el hermoso pavimento geométrico de la Iglesia, con sus mármoles policromos, de Baccio de Agnolo (1526), la genialidad de Brunelleschi en la construcción de la cúpula y el ancho panorama de la ciudad y de sus colinas.

Siguiendo nuestra visita bajo la nave izquierda, descubrimos la tabla que representa a Dante iluminando a Florencia con su Divina Comedia, de Domingo Michelino, discípulo de fray Angélico. Más adelante, estupendos Retratos ecuestres de los condotieros más famosos de la República Florentina: John Hawkwood (Juan Acuto), de Pablo Uccello (1436), que inspiró a Andrés del Castagno (1456) el otro condotiero: Nicolás de Tolentino. Estos dos frescos revestían antiguamente la fachada interior y se han trasladado a este lugar, tras su restauración, porque reciben mejor luz. Bajo la última arcada, busto de Arnolfo de Cambio (1843); en la capilla de madera, estatua de Profeta, retrato del humanista Poggio Bracciolini, obra de la escuela de Donatello; por último, busto de Emilio Fabrís, arquitecto de la fachada, obra de Consani (1'887).

Muchos hechos de relieve histórico han tenido lugar en esta Catedral. Recordamos el Concilio de Florencia, que proclamó la unión de las iglesias griega y latina, celebrado bajo la protección de Cosme el Viejo (14.39). Mar tarde, durante la Cuaresma de 1497, Savona-rola pronunció en ella sus ardientes sermones que tanto influyeron en la historia florentina y en los artistas de la época.

la piedad La Piedad (Miguel Angel)

dante
Dante iluminando a Florencia con su Divina Comedia (Domingo Michelino)


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2008