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Iglesia de la Santicima Anunciata
Levantada sobre un antiguo oratorio de los Siervos de María fundado en 1235 por siete jóvenes de familias nobles que cansados de las luchas intestinas entre los partidos se retiraron a este lugar para darse a la contemplación de las cosas divinas. Con el fin de aislarse aún más de la ciudad fundaron más tarde el Monasterio del Monte Senario, más allá de Fiésole.
A mediados del s. XV Michelozzo construyó el primer Claustro; el mismo artista comenzó la Iglesia en 1444 con la ayuda de Pagno Partigiani; Alberti la transformó más tarde a expensas del Marqués de Gonzaga.
Primer Claustro. En los frescos que cubren sus paredes figuran, de izquierda a derecha: la Asunción (1517), de Rosso Fiorentino; la Visitación (1516), de Pontormo; los Desposorios de la Virgen (1513), de Franciabigio; el Nacimiento de la Virgen y la Llegada de los Magos (1514-18), de Andrés del Sarto, que consiguió en la figura de la Virgen el mejor retrato de su esposa Lucrecia del Fede. La Natividad, con amplio paisaje al fondo, de Baldovinetti (1460), está muy estropeada por el tiempo. A continuación vemos a S. Felipe tomando el hábito de esta orden, de Cosme Rosselli. Las Escenas de los milagros de S. Felipe que siguen son de Andrés del Sarto (enterrado en la Iglesia; aquí nos lo recuerda el busto de mármol). Gran parte de estos frescos se encuentra en restauración.
Interior. De una sola nave y cúpula considerable que suele llamarse la «Rotonda» construida según diseño de Alberti. Las capillas laterales, decoradas con fastuosidad en el s. XVIII alteran la obra de Alberti. El hermoso techo tallado y dorado es una realización de P. Giambelli, siguiendo un dibujo de Volterrano (s. XVII). A la izquierda de la entrada,
Templete marmóreo de un diseño de Michelozzo (1448-61), protegido por una estupenda reja que imita los nudos y calados de una red. Las riquísimas lámparas votivas son donativos de los Médicis y de los fieles. En el altar, de plata maciza, obra del s. XVI, figura un príncipe de Médicis en oración. Este templete se erigió para venerar en él la milagrosa Anunciación, obra del s. XIV; según la leyenda este fresco fue pintado por un ángel mientras el artista se había quedado dormido por el cansancio y la preocupación de no saber pintar una Virgen de mayor dulzura que la del ángel.
En las capillas de la nave izquierda podemos admirar: la Trinidad con S. Jerónimo (segunda capilla), de Andrés del Castagno y la Asunción, del Perusino (cuarta capilla). A la derecha del crucero recordamos la tumba con Descendimiento, de Bandinelli (1559) que está enterrado aquí con su esposa. A los dos lados de la subida al Altar Mayor vemos otras dos tumbas: la de Donato de la Antella, fallecido en 1566, obra de Foggini, a la derecha; a la izquierda, la del Obispo Ángel Marzi Médicis, de Francisco de Sangallo (1546). A los pies de la estatua de S.. Pedro una pequeña losa sepulcral indica en el pavimento el lugar donde fue enterrado Andrés del Sar-to. El Altar Mayor, separado por tres peldaños, sostiene un rico Sagrario de plata. La cúpula fue decorada con frescos por Volterrano en el s. XVII, representando la Coronación de la Virgen.
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