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Iglesia de los Santos Apostoles
La Iglesia, que permanece abierta por la mañanaen la ciudad de Florencia, se ergió en el s. XI pero fue transformada en los siglos XV y XVI. Tras una portuna restauración vuelto en gran parte a su aspecto original. La bella puerta se atribuye a Benedicto de Rovezzano.
Interior de tres naves con ábside semicircular. Es un ejemplo de arquitectura románico-florentina como lo son también el Baptisterio y S. Miníalo. Las proporciones clásicas de este Iglesia influyeron sin duda en los edificios renacentistas concebidos por Brunelleschi. En la Iglesia se veneran algunos fragmentos de piedra del Santo Sepulcro con los cuales se obtiene la chispa que enciende el «carro» o sea, una especie de máquina del s. XVII para fuegos artificiales que se hace saltar («Scoppio del carro») el Domingo de Resurrección delante del «bel S. Giovanni», en la Plaza Duomo. A la izquierda del ábside, un Sagrario en terracota de Juan de la Robbia y el Sepulcro de Oddo Altoviii, cíe Benedicto de Rovezzano. Continuamos por la calle Santi Apóstol, observando sus casas-torres medievales; a la derecha, el palacio Rosselli del Turco, de Baccio de Agnolo (comienzos del s. XVI); a la izquierda, la angosta calle del Fiordaliso, con casas medievales de pintorescos salidizos apoyados en cartelas. Más adelante restos de la Casa Buondelmonti, destruida durante el tumulto de los Ciompi (1378); los restos se insertaron en el edificio de los Certosinos. Cuenta la leyenda que con el asesinato de Buondelmonte de los Buondelmonti, el día de Pascua de 1215, comenzaron en Florencia las sangrientas luchas entre Güelfos y Gibelinos. Mientras tanto hemos llegado a la calle Por Santa María; recorrámosla en dirección opuesta al Puente Viejo. Encontramos a la izquierda la calle de las Terme, donde continúan las austeras casas medievales. Muy cerca, el edificio de la «Borsa Merci», construido después de la última guerra cubriendo el antiguo palacio de Parte Güelfa, tan bonito, que se levanta detrás de él. En la calle de las Terme, a la izquierda del palacio de Parte Güelfa, una calle estrecha y cortísima, calle de S. Biagio, se ve flanqueada por el bonito palacio Canacci, del s. XV, adornado de esgrafiados y rematado por estupenda galería.
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