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Iglesia de Ognissanti
Se fundó en el s. XIII y en el s. XVIII se reconstruyó por completo. La Coronación de la Virgen, terracota vidriada que decora el luneto de la puerta, está atribuida a Benedicto Buglioní. El fino y esbelto campanario románico es del s. XIII.
Interior, del s. XVII con una sola nave. Comenzando por la pared derecha podemos ver en el segundo altar unos frescos de Domingo y David Ghirlandaio (aprox. 1470) que representan a Ntra. Sra. de la Misericordia acogiendo bajo su manto a los miembros de la familia Vespucci. Más adelante, entre el tercer altar y el cuarto, S. Antonio estudiando, fresco de Botticelli (1480). A continuación, el pulpito, del s. XVI, con bajorrelieves de mármol donde se narran Escenas de la vida de S. Francisco. En la primera capilla del brazo derecho del crucero, un disco marmóreo indica en el suelo el lugar donde Botticelli recibió sepultura.
Capilla del Altar Mayor. En la cúpula, Gloria del Paraíso,, frescos de Juan de San Juan (1616-17).
Dirigiéndonos hacia la salida podemos ver a nuestra derecha, en el lado izquierdo de la nave, la obra de Domingo Ghirlandaio S. Jerónimo estudiando (1480); resulta muy interesante compararla con el S. Antonio que hemos visitado antes, de Botticelli, conseguido con mayor vibración psicológica.
Una vez conocida la Iglesia podemos visitar el pintoresco claustro del Convento, con el estilo de las obras de Michelozzo; los frescos son de artistas florentinos del s. XVII. En el fondo, a la izquierda, entrada al Refectorio, que guarda entre otras obras, la Ultima Cena, de Domingo Ghirlandaio (1480), obra que mucho admiraba Leonardo. Quizá se encuentren también en el Refectorio, a consecuencia de las obras que se están realizando en la Iglesia, dos frescos que os hemos citado antes: S. Antonio de Botticelli y S. Jerónimo de Ghirlandaio. Desde el Lungarno vemos a nuestra derecha el
Puente Vespucci, construido después de la última guerra con ayuda de las naciones latinas. Desde nuestro lugar de observación podemos tender la vista hacia la colina de Bellosguardo y la cúpula del Seminario de Cestello frente a nosotros; a lo lejos, el «Piazzale Michelangelo» y la fachada de S. Miniato, en lo alto.
Sigamos ahora por el Lungarno hacia la izquierda; llegaremos de ndivo a la Plaza Goldoni. A nuestra derecha, el Puente «alla Carra¡a» que las minas alemanas de 1944 hundieron y volvió a levantarse i-n su estilo. A partir de este puente empieza el Lungarno Corsini en ruvn esquina con la Plaza Goldoni se levanta el palacio RICASOLI, atribuido a Michelozzo. Más adelante, el palacio CORSINI, de Sil va MÍ y Antonio Ferri (s. XVII), con un bonito patio cerrado entre dos alas laterales: este palacio influyó con su elegante racionalidad en la arquitectura de otros palacios residenciales surgidos en París y Viena. En
el primer piso de este palacio se encuentra la Galería de obras de arte considerada como una de las más importantes Galerías particulares; guarda obras de Rafael, Signorelli y otros muchos artistas famosos; para visitarla, dirigirse a la portería. En la planta baja del palacio tiene su sede la Sociedad cultural «Leonardo da Vinci». La familia Corsini cuenta entre sus miembros con personajes de altura histórica: Andrés, Obispo de Fiésole (s. XIV) y Lorenzo, el Papa Clemente XII. Más adelante, en el mismo Lungarno, una lápida recuerda el lugar donde se levantaba la casa de los Compagni, familia a la que perteneció el historiador Diño Compagni, contemporáneo de Dante. En el n. 4, el palacio GIANFIGLIAZZI, edificio renacentista transformado en el siglo pasado; un epígrafe recuerda la temporada que Manzoni pasó en él en 1827. En el n. 2, otro epígrafe nos recuerda la casa donde falleció Victorio Alfieri en 1803.
Puente Santa Trinita. Es una de las joyas de la arqui tectura italiana, obra de Ammannati (1570); consta de tres amplias y ágiles arcadas sostenidas por sólidos pilares. Este puente se hundió también durante la última guerra y los florentinos lo han vuello a reconstruir en el mismo lugar y con las mismas piedras, guardadas por el río. Las cuatro esculturas que lo decoran a un lado y otro representan el Verano y el Otoño, de Caccini, el Invierno, de Landini y la Primavera, de Francavilla. Todas estas estatuas se vinieron abajo con las explosiones de las minas alemanas; pasado el huracán de la guerra, volvieron a sus respectivos lugares. Faltaba sólo la cabeza de la Primavera; apareció, por fin, en 1962 durante unos trabajos realizados en el cauce del río.
A la izquierda del puente, el palacio SPINI FERRONI (1298), señorial mansión medieval de tres pisos con ventanas adoveladas y remate de almenas.

Cenáculo de Ognissanti - Domingo Ghirlandaio: Ultima Cena (detalle)
Puente de Santa Trinita
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