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turismo > Tour Virtual > Palacio Pitti, Galeria Palatina (tercer itinerario) Es una enorme construcción de sillería cuyos bloques forman el almohadillado rústico característico inspirado en los antiguos edificios romanos. Comenzó la fábrica Lucas Fancelli en 1458, según diseño de Brunelleschi, para satisfacer la ambición desmedida de Lucas Pitti, poderoso banquero que había sido partidario de los Médicis y más tarde, envidioso de su potencia, se había convertido en uno de sus mayores enemigos llegando incluso a conspirar contra Pedro el Gotoso; la conjura fue descubierta por su joven hijo, el futuro Lorenzo el Magnífico.
Galeria Palatina Sala de Venus. Empieza aquí una serie de espléndidos Salones cons-triudos bajo Cosme II que, como hemos dicho, comenzó la colección; veremos en ellos las mayores joyas que guarda esta pinacoteca. La bóveda de este Salón está decorada por Pedro de Cortona y Ciro Ferri (1641-42) con una escena en la que vemos a Minerva, diosa de la Sabiduría, alejando de Venus y conduciendo hacia Hércules a Cosme I, idealizado, mientras. Eros intenta detenerlo en vano. De los mismos autores de este fresco son las alegorías mitológicas que decoran las bóvedas de las Salas sucesivas hasta la de Saturno inclusive, celebrando en ellas las virtudes de Cosme I. Los medallones de estuco encierran retratos de personajes de la familia Médicis debidos a artistas romanos. Cuadros de renombre cubren las paredes; de derecha a izquierda podemos ver: el famoso Concierto atribuido antes a Giorgione y hoy considerado obra juvenil de Ticiano. Sigue el Retrato de Julio II, en una repetición de Ticiano de la obra perdida de Rafael. En la parte superior, una amplia Marina del napolitano Salvador Rosa, de quien vemos otra Marina en la pared opuesta. De Rubens figuran dos rarísimos paisajes: Ulises en la lúa de los Feacios y El retorno de los labriegos del campo. En la pared del fondo, dos obras de Ticiano: Retrato de Pedro Aretino y Retrato de dama noble, llamada La Relia, restaurado. Entre estas dos obras, Sagrada Conservación, de Pitati.
Sala de Apolo. Toma su nombre de la alegoría que cubre el techo, obra de Pedro de Cortona y Ciro Ferri (1642-46) a quienes se deben también los estucos blancos y dorados de la suntuosa decoración. La alegoría representa la Exaltación de Cosme I, a quien vemos en la figura del Joven acompañado por la Virtud y la Gloria hasta el trono de Apolo; rodean la escena las figuras de Hércules, de las Ninfas y de Atlas. A la izquierda de la entrada, junto al balcón, Retrato de Carlos de Inglaterra y de Enriqueta de Francia, hija de María de Médicis; esta obra, restaurada, se considera de la escuela de Van Dyck. Encima, el Retrato de Isabel Clara Eugenia hija del Rey de España Felipe II, de Rubens. A la derecha de la puerta figura, de manera provisional, Cleopatra, de Guido Reni. Continuando hacia la derecha podemos ver la Sagrada Familia, de Andrés del Sarto, que destaca entre las demás obras por su equilibrio clásico. En la pared siguiente, la Virgen y Santos, de Rosso Florentino, pintor manierista de forma atormentada y angulosa y de color desenfocado que nos ha dejado en este licenzo su obra mejor. En la pared del fondo, un Descendimiento de Andrés del Sarto. Sigue el Retrato del Caballero de los ojos grises, de Ticiano, considerado como uno de los mejores retratos de este autor e incluso de la pintura italiana. Junto a la ventana, la exuberante Magdalena, representación femenina caracterizada por los tonos dorados y calientes propios de su autor, Ticiano.
Sala de Júpiter. Los frescos del techo, de Pedro de Cortona y Ciro Ferri (1643-46), ilustran la Alegoría de Júpiter. A la izquierda de la puerta, Las tres edades del hombre, de la escuela de Giorgione, primera mitad del s. XVI. Continuando hacia la derecha, la famosísima Fornarina (fig. 120), de Rafael, así llamada porque era hija de un hornero; es una obra palpitante de vida, en cuyo color suenan los ecos dorados de la pintura veneciana. La bella romana que aquí vemos fue idealizada por el artista en La Virgen de la Silla que veremos en la Sala próxima. Entre las demás obras recordamos la Batalla, del francés Jacques Courtois llamado el Borgoñón. Siguen, de Andrés del Sarto, la Asunción, obra cuya ejecución fue truncada por la muerte del artista y la Anunciación, del mismo autor, sobre la puerta. Vemos a continuación la grandiosa figura de S. Marcos, de fray Bartolomé, inspirada en los Profetas de Miguel Ángel. En la pared siguiente, Retrato de Guidobaldo de la Róvere, de Bronzino; sucesivamente, Descendimiento, de fray Bartolomé, obra de estructura piramidal; encima, Ninfas arrebatadas por Sátiros, de Rubens; por último, S. Juan Bautista, jovencito, de Andrés del Sarto, obra restaurada y junto al balcón, La Virgen del Saco, del Perusino, también restaurada. Completan la decoración del Salón magníficas mesas de mosaico florentino y la escultura conocida como la Victoria, de Consani (1867), en el centro.
Sala de Flora, representada en el techo por Marini (1830). En las paredes, famosos Episodios de José Hebreo, de Andrés del Sarto; Martirio de Santa Ágata, del veneciano Sebastián del Piombo y Retratos, de Bronzino. En el centro del Salón, Venus Itálica, de Canova, que tomó como modelo a Paolina Borghese, hermana de Napoleón y esposa del Príncipe Borghese. Sala de los Amorcillos, que vemos representados en el fresco del techo, obra de Marini. La Sala guarda obras de artistas flamencos y holandeses efltre las que recordamos: Muchachita con vela, de Schalken; Pequeñas tres Gracias, de Rubens; Cacerías, Marinas, Flores y frutas, de Raquel Ruysch. Desde el ventanal se admira una estupenda vista de Florencia y de Fiésole a lo lejos. Sala de Poccetti, artista que en 1620 decoró el techo con. los Triunfos de Fernando I de Mediéis. Entre las obras de esta Sala decordamos, próximo a la entrada, el realísimo Martirio de S. Bartolomé, de Ribera, el «Españólelo», con influencia de Caravaggio; de Rubens: Retrato de Catalina Manners. Junto a la pared, bonita mesa de mosaico florentino. Sala de la Música, llamada también de los Tambores por la forma de sus muebles. En el techo, Liberación de Viena de los Turcos (1683), fresco en claroscuro de Luis Ademollo (1819), con conseguidos efectos ópticos. La gran mesa de malaquita rusa con pie de bronce dorado es obra del Pierre Thomire (1819). Sala de Castagnoli. Toma el nombre del artista (1754-1832) que la decoró con claroscuros. En el centro magnífica mesa de mosaico (1815) en cuyo plano vemos el Triunfo de Apolo y las Nueve Musas; el hermoso pie de bronce, de Dupré, representa las Cuatro Estaciones.
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