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Simone Martini De 1284 a 1315: Aunque no existen apenas datos documentados sobre la biografía de Simone Martini, los críticos coinciden en algunas fechas. Nace hacia 1284 y su padre es un tal Martino, de quien sólo se conoce que vive en Siena, en una casa del barrio de San Egidio. Respecto al lugar de nacimiento del pintor todo parece apuntar que se trata de Siena, aunque algunos expertos como Carli, proponen situarlo en San Gimignano. Según las fuentes de Vasari el pintor muere en 1344 a los sesenta años de edad. La primera fecha de la que se posee testimonio respecto al artista es el año 1315. Hasta ese momento se ignoran los acontecimientos de su vida. Probablemente se dedica durante varios años al aprendizaje de la profesión en el taller de Duccio. A esta fecha pertenece el fresco de la Maestá, pintado en la Sala del Consejo del Palacio Municipal de Siena, llamada la Sala del Mapamundi. El lugar es el más solemne de la ciudad y del Palacio. Probablemente, Simone Martini es ya un hombre maduro y un pintor conocido. 1315-1316: La confirmación de que Simone Martini trabaja durante estos años en la Maestá, se obtiene con el documento del pago de la obra. El fresco ocupa toda una pared en la Sala del Mapamundi. La Virgen aparece sentada en un trono en el centro de una escalera formada por ángeles y santos. La arquitectura del trono de la Virgen de un gótico delicado, sitúa especialmente a la figura, sin alterar el excepcional juego de líneas que anima a toda la superficie. El límite del espacio pictórico lo constituye una banda con veinte medallones en los cuales se representa a Cristo, profetas y santos, alternados con motivos vegetales y blasones sieneses. Con esta pintura se inaugura una nueva tendencia estilística en la que la elegancia de líneas y un renovado interés por la observación naturalista llevan a la idealización formal. Una interesante hipótesis sitúa en los años precedentes a la Maestá la ejecución de los frescos de la capilla de San Martín en Asís, cuyo estilo episódico y descriptivo se aproxima al de la tarima del retablo de San Luis de Tolosa. Sin duda en los cartones para las vidrieras de San Martín se puede apreciar ya la evidente influencia de Duccio. Nadie como él, como escribe Carli «sabe suscitar una misteriosa resonancia en torno a un gesto, a un personaje y superar así los límites de la ilustración». Ya desde el primer momento se descubre en la pintura de Simone Martini su pasión por la línea y el color. 1317-1319:En 1317 Simone Martini pinta un cuadro destinado a uno de los altares de San Lorenzo el Mayor de Ñapóles. Roberto de Anjou se lo encarga para glorificar a su hermano San Luis de Tolosa. La pintura retrata al primero arrodillado ante el segundo y se interpreta como una actitud de disculpa por parte de Roberto de Anjou. El derecho a la corona de Ñapóles recaía sobre Luis, pero éste prefiere seguir su vocación religiosa y toma el hábito franciscano. De este modo Roberto de Anjou se convierte en rey. Dos años después, Simone Martini trabaja en el retablo para el altar de la Iglesia de Santa Catalina en Pisa. Se trata de un conjunto de cuarenta y tres paneles y en ellos las imágenes de santos expresan un hondo lirismo. Sorprende la libertad de movimiento de cada figura y la dimensión de volumen en el espacio. Este muestra una sólida estructura obtenida por medio de una hábil gradación cromática. El espacio, sintetizado en la superficie resplandeciente del oro, se convierte en el fondo común sobre el que cada imagen asume su papel en una disposición llena de equilibrio. A medida que se acentúa su evolución, su pintura se aparta de la línea seguida por Duccio. En cambio ahora Simone Martini parece sentirse más interesado por los problemas de perspectiva y las soluciones espaciales aportadas por Giotto. 1320-1323: En una esquina de la tabla central del Políptico de Orvieto aparece la fecha de 1320. Junto a María Magdalena se encuentra representado el obispo de Soana, donante de la obra, que ha pagado por ella cien florines de oro. Ayudado por una serie de colaboradores, Simone Martini se reserva probablemente la ejecución del panel central con la Virgen y el Niño. Por estas fechas se hace necesario restaurar la Maestáde Siena, aunque no hay motivo para pensar que se altere su aspecto original. También corresponden a estos años una serie de obras que se han perdido, como San Cristóbal con los símbolos del poder. Por otra parte el Políptico de Boston, pintado para el convento de San Francisco con el acostumbrado esquema de paneles enmarcados en ojivas trilobuladas y una cúspide terminal, presenta el problema de su fecha y atribución. No todos los expertos reconocen en él la mano de Simone Martini. Sin embargo, en el desarrollo de su pintura se advierte que el artista siente gran interés por el tema del volumen y la perspectiva. Es evidente que se encuentra al corriente de los avances técnicos realizados por Tadeo Gaddi o los Lorenzetti, ya que incorpora a sus obras todas estas innovaciones. 1324-1326: El artista se casa en 1324 con Giovanna, hija del pintor Memmo de Filippuccio y hermana de Lippo Memmi, que se convertirá en una colaboradora imprescindible y le ayudará en su tarea de un modo muy eficaz. Adquiere una casa de su suegro y proporciona una dote a su joven esposa lo que resulta un hecho insólito. Se trata de un gesto delicado por parte de un marido no ya muy joven y según la tradición, tampoco excesivamente atractivo. A continuación, sigue un período en el que el pintor trabaja cada vez con más intensidad para satisfacer los encargos del Ayuntamiento de Siena. En este momento se advierte ya en su pintura ese cierto tono melancólico tan característico del artista como aparece en el Crucifijo que pinta con los bustos de María y de Juan en la Iglesia de la Misericordia de San Casciano, en Val di Pesa. Por esta época, los reyes de Ñapóles encargan a Simone Martini la decoración de la capilla de San Martín en la Iglesia Inferior de Asís. Estos frescos llegan a convertirse en uno de los ciclos más importantes de la pintura italiana. En sus paredes el artista representa cuatro escenas de la leyenda del santo: San Martín partiendo la capa con el pobre; su visión cuando dormido en la cama, ve aparecer a Cristo rodeado de ángeles; el momento en que es armado caballero y su renuncia, delante de la tienda del emperador, al oficio de las armas por la cruz que sostiene en una mano. Las arquitecturas y los paisajes de estas escenas resultan todavía elementos convencionales. El principal interés del arte de Simone Martini estriba en la dignidad reflexiva de sus figuras. 1327-1328: La catedral de Toledo, cuya primera piedra es colocada por el rey Fernando III y el arzobispo Ximenez de Rada en 1226 tardará cinco siglos en completarse. A la primera mitad del siglo XIV corresponde la decoración de los tres portales de la fachada principal. El del centro se denomina el del Perdón y en su tímpano está representada la imposición de la casulla a San Ildefonso; en el de la derecha aparece el juicio final y en el de la izquierda, el infierno. En este momento destacan en el reino de Aragón Ferrer Basa que trabaja en el monasterio de Pedralbes y los hermanos Jaime y Pedro Serra junto a Ramón Destorrents. El encuentro entre Giotto y Carlos de Calabria en Florencia, precede al viaje del pintor a Ñapóles a principios de diciembre de 1328. Allí Giotto crea un taller y de este modo da vida a una escuela que será de capital importancia para el desarrollo posterior de la pintura italiana. En 1334 parte hacia Florencia, una ciudad llena de turismo, donde es nombrado magister et gubernatorde la obra del Duomo y también de las fortificaciones y de toda la labor de albáñilería. Probablemente su retorno se debe a la emergencia de las inundaciones causadas por el desbordamiento del Arno. Los importantes frescos realizados en Santa Clara, en la capilla palatina de Castelnuovo se han perdido, aunque se reconoce la mano de Giotto en un Descendimiento de la Cruz en el coro del monasterio de Santa Clara, muy deteriorado. 1328-1332: El cuadro de El Beato Agostino Novel lo v cuatro de sus milagros mantiene el esquema de las tablas devocionales del siglo XII. Incluido por todos los expertos entre las obras de Simone Martini, la ejecución del Beato Agostino Novello se sitúa inmediatamente detrás del Guidoriccío da Fog/iano. El tono popular de la narración de los milagros, que describe el momento de la intervención del beato y el agradecimiento de los devotos, no impide que el pintor conceda una gran atención a la distribución espacial, que articula los fondos de los diferentes episodios. Ya en esta obra se puede observar la pasión del artista por las líneas ondulantes y el ritmo lleno de dinamismo de sus personajes. No en vano la línea fue el fundamento más importante de su lenguaje. Esta pintura es un canto al dolor y a la alegría narrado con una ingenua sencillez llena de belleza y de poesía. En estos años aparecen registrados en el archivo de la Biccherna, en Siena, una serie de pagos relativos a obras de Simone Martini, pero no de gran importancia. Más interesantes resultan los reembolsos por las visitas realizadas a las diversas fortalezas que pinta después en la Sala del Mapamundi. 1340-1344: Martini se convierte enseguida en el pintor más importante de la corte de Aviñón. Desgraciadamente, de toda su actividad no se conservan más que algunas huellas en los diseños preparatorios para los frescos de la portada de la catedral de Aviñón. En el tímpano aparece la figura del Redentor con la esfera en la mano y rodeado de ángeles. La luneta subyacente se encuentra decorada con la figura de la Virgen acompañada de ángeles y la del donante. La recuperación de los diseños permite examinar los sucesivos estadios de elaboración de la obra hasta el último, similar en todo al fresco. Un dato muy interesante en esta época de su vida es la amistad que une a Simone Martini con Petrarca, para el que pinta en pergamino el retrato de Laura. Es una pena que no se haya podido conservar ese retrato. Sin embargo, se tiene conocimiento de su existencia gracias a dos importantes sonetos de Petrarca. Sus obras de estos años reflejan el ambiente de Aviñón y la afición europea hacia la corriente intimista y psicológica, común a la pintura gótica tardía. Simone Martini muere en Aviñón en julio de 1344, dejando la mayor parte de sus bienes a sus sobrinos, sobre los que volcó todo el cariño de un padre sin hijos. Después de su muerte su pintura abrió nuevos horizontes a los jóvenes artistas y su influencia llegó a ser muy destacada tanto en Italia como en toda Europa.
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